Conoce el misterio de Robert, el muñeco maldito

En Key West, Florida vivía en una preciosa mansión la familia Otto famosa por no ser un tanto afable con sus empleados. Pese a la hostilidad, el único hijo de la pareja, Robert Eugene, amaba mucho a su cuidadora, una familiar inmigrante de las Bahamas. Ciertos afirman que fue por celos, mas otros afirman que esta sirvienta era practicante de vudú y magia negra, mas, con independencia del motivo, en 1906 fue despedida por la Sra. Otto.

Ya antes de irse, hizo un muñeco de más o menos un metro de altura, ojos de botón y relleno de paja, asimismo llevaba ropa de marinero. Ese juguete se lo dio a Robert, que se enamoró del muñeco y le dio su nombre: Robert. Poco después, la familia comenzó a preocuparse por esa obsesiva amistad entre el pequeño y el muñeco. Los empleados de la casa escuchaban conversaciones infrecuentes entre los 2, palabras y oraciones pesadas a fin de que un pequeño lo pronunciara.

Otro hecho extraño es que la voz que afirmaba esas palabras era profunda, extraña y bastante espantosa, algo que el pequeño no podía reproducir. El juguete asimismo ejercitaba una enorme repercusión sobre Robert, A quien ahora le agradaría ser llamado Gene. Afirmaba que no podía utilizar exactamente el mismo nombre que el muñeco. Y entonces las cosas se pusieron cada vez peor… un día, a lo largo del amanecer, se oyeron violentos ruidos provenientes de la habitación de Gene.

Cuando sus progenitores fueron a ver lo que pasaba, hallaron al pequeño recostado y encogido en su cama, asustadísimo, mientras que el muñeco Robert estaba sentado frente a él, observando muebles y juguetes destruidos por toda la habitación. Cuando se le preguntó, el niño respondió que había sido el muñeco.

Los vecinos afirmaban ver a Robert corriendo de ventana en ventana cuando la familia Otto no estaba en casa. Los progenitores del pequeño asimismo comenzaron a escuchar a lo largo de la noche risas espantosas, como ver el bulto del muñeco corriendo por la casa. Gene asimismo comenzó a despertarse gimiendo y chillando a lo largo de la noche, diciendo que había tenido horribles pesadillas.

Pronto los empleados de la casa empezaron a irse, por el hecho de que tenían mucho temor de lo que podría pasarles. Cuando la familia comenzó a persuadirse de que la sirvienta que había hecho a Robert lo había maldecido, decidieron encerrarlo en el ático de la casa. La historia de leyenda afirma que la empleada que lo llevó allá murió de un accidente cerebrovascular esa noche.

Pese a estar encerrado, era posible escuchar pasos y risas por la noche y día desde el ático. Tras años, Gene por último se transformó en un adulto, se transformó en artista y empezó a formar su familia. Cuando sus progenitores murieron, heredó la cautivadora mansión. Él y su esposa, Annette, se fueron a vivir allá. Tan pronto como se mudaron, Gene se reunió con su viejo amigo, que lo volvió a cargar por todos lados.

Annette detestaba a Robert, afirmaba sentir energías terribles viniendo del muñeco. Tras un buen tiempo y obsesión entre Gene y el muñeco, su esposa se enfureció y lo encerró nuevamente en el ático. A Robert le agradó, Gene le afirmó a Annette que al juguete le agradaría vivir en una habitación con ventanas para la calle. Con lo que Gene ahora lo llevó a vivir en su taller, donde pasaba horas encerrado con Robert. De nuevo, el vecindario puede ver que el muñeco corría de un lado a otro en la casa, y asimismo miraba a los pequeños que pasaban allá con una mirada horrible y asesina.

Se descubrió que el juguete estaba lleno de reliquias vudú de magia negra como huesos de animales, corazón de cristal y pelo humano. Asimismo afirman que estaba poseído por el mal. En 1964 Gene murió, con lo que diríase que Annette se volvió ida y salió corriendo de la casa, dejando el muñeco atrás. Con lo que una nueva familia se mudó a esa vivienda. Se mudaron una pareja y su hija de diez años. Cuando llegó, se enamoró del horrible Robert.

Mas desgraciadamente, a Robert no le agradó mucho la chica, por lo que comenzó a tener pesadillas horribles, siendo atacada múltiples veces por el muñeco. Aterrados por estos acontecimientos, la familia decidió donar a Robert al Fort East Martello Museum, donde está hasta el día de hoy… los empleados del museo aseveran que, si bien tiene más de cien años, el muñeco prosigue con su fuerza maligna. Ya ha sido encontrado en diferentes situaciones, las cámaras de videovigilancia pausan sus grabaciones cuando está presente, pasos son escuchados a lo largo de la noche en el museo y asimismo cambia su expresión de forma espantosa.

El museo recomienda que cuando los visitantes vayan a tomar fotografías de Robert, le soliciten permiso para no ser maldecidos.